Ser un Santo, un objeto para orar

Cada vez somos más y más personas a las que nos agrada orar y lo hacemos frecuentemente, día con día desde hace tiempo. La verdad es que para ser creyentes tenemos que tener mucha voluntad propia, priorizar nuestros intereses y organizar nuestro tiempo para dedicarle a Dios e incluso a algunos de sus Santos ciertas plegarias dedicadas únicamente a ellos, por nosotros.

Hay algunos símbolos importantes como San Cipriano del cual puede que hablemos en futuras entradas. En torno a los Santos podemos encontrar múltiples rezos adaptados a la personalidad de cada uno, tal como se recuerda en la historia de la humanidad.

Lo mejor de todo esto es saber que tenemos como cristianos la oportunidad de llegar al reino de los cielos a través de nuestras oraciones diarias. Algunas personas ya se han acostumbrado a rezar en cierta hora del día, como en las noches. Personas de edad avanzada, niños y adultos, todos ellos rezan a Jesucristo y sus compañeros representantes de la religión: los Santos.

La historia de muchos Santos, como el caso de Cipriano de Cartago, se basa en lo que los escritos han recogido sobre él y la gente con la que tuvo contacto. Siendo relevante el hecho de que muchos Santos se han destacado por ciertas actividades hasta cierto punto heroicas y valerosas, existen también algunos que se hicieron Santos por otros motivos que hablaremos en otro momento.

Pese a que existen grandes diferencias entre un representante y otro no hay que olvidar a Jesucristo y a Dios Padre, que forman parte de la Santísima Trinidad junto al Espíritu Santo. En Internet y una gran variedad de medios como libros impresos podemos encontrar textos que incluyan oraciones cantadas en el transcurso de la humanidad que nos pueden ser de mucha ayuda o utilidad para practicarlas nosotros mismos.

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